Jornada OPEN ACCESS (14 de febrero de 2012): todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar sobre el conocimiento abierto en la red

El pasado 14 de febrero de 2012 acudí al Goethe-Institut en Madrid para tomar parte de la Jornada OPEN ACCESS: todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar sobre el conocimiento abierto en la red. Dicha Jornada estaba organizada por el propio Goethe-Institut, el Centro de Recursos Informativos de la Embajada de Estados Unidos en España y SEDIC.

Las ponencias corrieron a cargo de, por este orden, David García Aristegui (desarrollador de software científico en una empresa de bioinformática), Clara Chu (de la Universidad  de North Carolina) y Gabriele Beger (Directora de la Biblioteca Universitaria y Regional de Hamburgo).

El acto se desarrolló durante cuatro horas, incluida una pausa para café, en las que quedó claro que el acceso libre es fundamental en la actual sociedad, y más en nuestro profesión. La información es la base de la evolución humana, por tanto en cuanto se limite, la evolución quedará interrumpida, así como nuestro margen de mejora. El acceso abierto se inició hace más de una década.

David García Aristegui habló del “conocimiento y la cultura en internet, ¿lo masivo o lo libre? ¿Lo gratuito o lo comunitario?
En primer lugar quiso diferenciar entre el derecho anglosajón, que regula que quien primero registra es quien se lo queda;  y derecho continental, en donde se defiende que quien crea algo es realmente el propietario, defendiendo derechos patrimoniales y morales.
En internet todo se desmadra, todo se copia, podríamos decir, casi a coste cero. Se plantean modelos flexibles del copyright, como son las creative commons, licencias que permiten utilizar una obra diciendo de quién es, siendo compartida del mismo modo que se presta. Así, como mínimo, modularizando estos cánones, se permite copiar y divulgar.
David recomendó visionar el documental “Copiad Malditos“, en sus palabras, interesante por su proceso de creación y por los problemas que surgen al crear un documental con licencia creative commons.
También, de candente actualidad y como no podía ser de otro modo, se tocó el tema “Megaupload“, un episodio más sobre el equívoco del Open Access. Megaupload no era una cultura libre, sino un todo gratis. Se dice que un 4% del total del tráfico de internet pasada por Megaupload, un porcentaje que supone una barbaridad.
Intentar hacer un control del intercambio en la red resulta inverosímil.  Al cerrar los servidores en América, los servicios generados por el movimiento Megaupload se moverán a los servidores de Europa, y si estos se cierran irán a Asia, India o África, por lo que quizás la solución no sea cerrar a cal y canto.
Por último, David habló de lo que se conoce como “Primavera Académica”, hablándonos de la existencia de hashtag #icanhazpdf, movimiento que ha creado una especia de nuevo Megaupload para el intercambio de archivos pdf facilitanto el número o identificador de éste.

La exposición de Clara M. Chu se tituló “Conocimiento abierto y otros movimientos “abiertos”. Aspectos socio-culturales“.
El acceso abierto se transforma en bajar las barreras económicas, siendo libre puede ser reutilizado. El contenido abierto debe ser aquel material publicado bajo ningún aspecto restrictivo. Algunos ejemplos:
- Open Choice
- Open Source
- Open Data, Open Government, Gov. 2.0/e-government, democracia electrónica.
Cuando abrimos espacios, eliminamos fronteras, un deseo común, que significa más disponibilidad tecnológica y cambio legal, más contenido, pues una comunidad abierta significa una solución compartida. Sin embargo, sigue habiendo barreras económicas, legales, técnicas, tecnológicas, idiomáticas, de contenido, etc.
Lo abierto significa colaborativo, como la cultura tradicional/indígena, pues en ella todo lo creado es comunicativo, colaborativo.
Hay interesantes soluciones como en diálogo académico, un marco para re-pensar y re-formular, sin reproducir discursos dominantes y si basados en el respeto, en el pensamiento crítico, en la praxis, etc.
También existe la investigación abierta, en cuyo seno se asientan iniciativas como las novelas en comunidad o las open thesis, en las que los doctorados colocan sus tesis durante el proceso para que la gente pueda colaborar, opinar, participar, etc. Para ello hay aplicaciones como los blogs, zotero, twitter, delicious, sophie, wikipedia, etc.
Chu aboga por un desarrollo participativo, contributivo: los bibliotecarios también pueden ayudar a crear el repositorio, no solo a gestionarlo.

Por último llegó el turno de la Dr. Gabriele Beger, que tituló su ponencia “Open Access forma parte de los derechos humanos o ¿ya ha usado Google hoy?
El acceso libre a los contenidos de la red, es decir, de manera gratuita, genera costes pues los gastos los cubre el responsable que ponga el contenido en internet. Estos contenidos se financian a través de la publicidad y gracias a instituciones con intereses en el acceso abierto.
Los nuevos modelos de negocio son aquellos en los que el autor, científico o institución corren con los gastos.
Todo esto genera libertad de información y opinión, intercambio y desarrollo de la sociedad. Nos beneficia a todos porque usamos contenidos de manera diferente, pues lo primero que hacemos es buscarlo en la red, aunque lo tengamos a mano en formato papel. Lo que no existe en la red corre el peligro de desaparecer.
Google Books es visto por los editores como un peligro, pues garantiza un acceso inmediato a la información. El estado debe establecer/regular este campo.
Transmisión de conocimiento: el Open Access es una carrera contra el tiempo, nuestros competidores están ahí, subiendo contenido y lo que prima es lo más visitado.
Por último, Gabriele Beger nos habló del proyecto Europeana (2008) como alternativa a Google Books. En Europeana se recoge todo lo que está abierto en los Estados Miembros Europeos. Este proyecto significa la herencia cultural de los Estados de la Unión Europea.
El Open Access y los derechos de autor si encajan. No se puede obligar a nadie a publicar en open access, pero gracias a las licencias Creative Commons se pueden preservar los derechos comerciales. Open Access es sinónimo de que el autor nos permite ciertas cosas, ciertos usos.
Tenemos que modificar nuestras miras. Todo aquel que crea algo tiene que tener cuidado con los contratos que firma, y preservar sus derechos (contratos exclusivos y “obras huérfanos“).

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